La siguiente es una carta de la escritora afgana Homeira Qaderi, que vive en Kabul, dirigida a los escritores del mundo. Qaderi fue escritora invitada del International Writing Program de Iowa en 2015. Ha hecho llegar esta carta rogando por su lectura y difusión. Por eso he procedido a improvisar esta urgente traducción al español con el objetivo de hacer llegar su mensaje a la mayor cantidad de gente posible. Los escritores debemos unirnos para denunciar el horror de lo que está sucediendo en Afganistán. Como dice Qaderi al final de su conmovedora carta: «No dejen a las mujeres y niños afganos solos».

Carta abierta a los escritores del mundo.

Saludos, amigos:

Mi nombre es Homeira Qaderi. Mi obra más reciente es Dancing in the Mosque: An Afghan Mother’s Letter to her son [Bailando en la Mezquita: Carta de una madre afgana a su hijo]. Conocí personalmente a algunos de ustedes en el International Writing Program de Iowa, y a otros a través de sus libros. Vivo en Kabul en estos días sangrientos donde, como escritora, mujer y madre, veo a mi pueblo ser perseguido por el Talibán. Estamos atrapados en una guerra que nos fue impuesta: una guerra de poder en la Guerra Global contra el Terror, pero también una guerra de poder promovida por nuestros países vecinos. Cuando el Talibán llegó al poder en 1995, Afganistán ya estaba devastada por una guerra civil y, entonces, el espíritu de nuestro pueblo fue destruido por las leyes obsoletas y draconianas impuestas por el Talibán. El mundo permaneció indiferente a nuestra suerte, creyendo todavía que se trataba de una guerra civil. Pero la escalada de Terror del Talibán significó un peligro para todo el mundo, como los eventos del 11-S dejaron en evidencia.

Quiero expresar esto: la guerra contra el Terror no incube solo a los afganos. Esta es una guerra que debe ser asumida por el mundo. Si Afganistán cae, la seguridad mundial estará comprometida.

Cada quien porta un arma en esta guerra. La mía es mi pluma. Esta es la pluma con la que les estoy escribiendo para pedirles, escritores del mundo, que sean ustedes mi pluma. Nuestros niños, desplazados, en estos días duermen en senderos inmundos, nuestras mujeres dan a luz en las calles, nuestros ancianos y mujeres no tienen forma de escapar, así que mueren en sus casas o son asesinados en las calles donde se amontonan junto a otros refugiados. La catástrofe ha alcanzado su punto más crítico. Nos aproximamos a un doloroso final.

Por favor, denuncien esta tragedia a través de sus redes y medios. No dejen a las mujeres y a los niños afganos solos.

Por favor, que no caiga en el olvido esta tragedia humana.

Homeira Qaderi.

Kabul, Afganistán.

Texto original en inglés:

A Letter to the Writers of the World
Greetings, friends,


My name is Homeira Qaderi, and I am the author, most recently, of Dancing in the Mosque: An Afghan Mother’s Letter to Her Son. I met some of you in the International Writing Program, and I know others through your writings. I live in Kabul these bloody days, where as a writer, woman, and mother I see my people being pushed around by the Taliban. We are trapped in a war that was imposed on us: a proxy war in the Global War on Terror, but also a proxy war promoted by our neighboring countries. When the Taliban came to power in 1995, Afghanistan was ravaged by civil war, and then the spirit of our people was destroyed by the Taliban imposing draconian and obsolete laws. The world remained indifferent to our fate, believing it was still a civil war. But the Taliban’s embrace of terror posed a danger to the world, as the events of 9/11 made clear.

I want to say the war on terror does not belong to Afghans alone. This is a war that must be waged by the world. If Afghanistan loses, then the security of the world will be endangered.

Everyone has a weapon in this war. Mine is my pen. This is the pen with which I am writing to ask you, the writers of the world, to be my pen. Our displaced children are sleeping these days on dirt roads, our women give birth in the streets, our old men and women have no way to escape and thus either die in their homes or are killed in the streets where they huddle with thousands of other internal refugees. The catastrophe has reached its peak. We are nearing a painful end.

Please talk about this tragedy in your media. Do not leave Afghan women and children alone.

Please do not forget this human tragedy.

Homeira Qaderi
 Kabul, Afghanistan